De lo anterior, se deduce inmediatamente que para almacenar o transmitir una onda analógica en formato digital de la manera más fiel posible son necesarios más números, en un mecanismo de aproximaciones sucesivas. Esto es más fácil de identificar en el caso de los sonidos o imágenes: si se usan más bits por segundo para digitalizar una canción o un video, el resultado será algo más cercano a la señal original. ¿Cuántos bits se emplean en la digitalización de música o películas? Aunque cualquier usuario podría definir la cantidad de números para aproximarse a la onda analógica de su elección, esto sería poco práctico para compartir la información digital resultante con otros usuarios. Por ello, existen estándares internacionales para discos compactos, de video, televisión directa al hogar o radio satelital, por mencionar algunos. Así es como se garantiza que el público en general pueda adquirir aparatos o programas para conversión analógica a digital o viceversa, producidos por diversos fabricantes, reduciendo el costo y ampliando el uso de estas tecnologías.
Otra diferencia fundamental entre lo analógico y digital involucra la capacidad del equipo reproductor o receptor para recuperar la señal original. En los medios analógicos, donde la onda es variable continuamente por naturaleza, puede requerirse a veces un ajuste en el equipo (desde orientar la "antena de conejo" hasta variar el tracking o velocidad de la cinta en una videocasetera). En lo digital, pueden incluirse números adicionales que correspondan a formas de verificar que la señal se está recuperando bien (proceso conocido como corrección de errores), sin que tenga que intervenir el usuario en los ajustes que sean necesarios.
Parecería que todo tiende a ser digital y que este formato desplazará a lo analógico, ya sea como ondas de luz o sonido, y que es la forma natural en la que el ser humano puede percibir información. Nuestros ojos y oídos están adaptados a ello. Lo digital, el lenguaje natural de las computadoras, basado en ceros y unos, no es de inmediata comprensión por nuestro cerebro, por ello, se necesitan los convertidores de un formato a otro, ya sea para hacer más eficientes las transmisiones, procesar datos, almacenarlos o que puedan captarlos nuestros sentidos.
En la sociedad de la información, lo digital y lo analógico no se aíslan, sino que coinciden y se complementan. Los ciudadanos de esta sociedad debemos identificar qué formato es más adecuado para comunicarnos con los demás y qué estándares de conversión son más apropiados para la información que deseamos almacenar o distribuir, lo que requerirá de computadoras para una u otra cosa. Puede hablarse de sociedad digital, pero como individuos seguiremos siendo analógicos, tal vez sea parte de la propia definición de ser humano
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